miércoles, 6 de agosto de 2014

Salud Argentinxs!

Hoy me di cuenta la sensación que tuve al conocer la noticia de la restitución de la identidad de Guido Montoya Carlotto: orgullo.
Ese orgullo que algunos lo ponen en el nacionalismo, en la bandera, en las Malvinas, en la selección, yo lo sentí en la dignidad y en el ejemplo de lucha. Una lucha que no es hecha por epopeyicos Che Gevaras sino por mujeres, viejas, amas de casa, trabajadoras, gente común y heroica a la vez. ¿Es que acaso no debiera ser esa la regla? Lo heroico disolviendose en lo cotidiano y lo cotidiano volviendose mágico como decia Peteco acerca de las manos de su madre, que hacian otra tareas igual de heroicas que las de estas madres y abuelas.
Ese orgullo lo senti como colectivo, como comunidad, como nacional, como embanderado. Orgullo por sentir que en ese espejo de lucha y compromiso pueden mirarse tantas causas perdidas, tantos humillados, tantos traicionados y silenciados. Tantas madres, abuelas, hijos, nietos de America y el mundo. Porque esto es lo que nos hace primer mundo. Esto es lo que nos hace un país previsible. Un país de vanguardia. Esto y ninguna otra cosa. Esto es lo que nos hace verdaderamente campeones de algo si es que tanta sed de protagonismo tenemos. Una abuela que buca a su nieto y que en el medio le pasa una cruzada por la justicia.
Asi de importante, asi de simple.
Diego Nuñez de la Rosa - Asamblea de la Galpona.... un sentimiento de todxs

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