jueves, 7 de marzo de 2013



Son pocas las películas que se arriesgan a enfocarse en un ambiente tan desconocido y tan específico, como la vida secreta de una cuidad, de un barrio, su propio idioma, su música, sus costumbres, sus realidades sociales. Sin embargo con la película “De Caravana” (2010), Rosendo Ruíz logra explotar a la perfección la identidad Cordobesa y su contexto socio-cultural local para implantar el tema universal de las discriminaciones sociales. De hecho el cineasta sanjuanino, se ha vuelto, con ese primer largometraje, uno de los mayores éxitos del cine cordobés.


El film encaja muy bien con el prototipo de las películas “hechas en casa”, donde los personajes alcanzan tanta naturalidad que hasta parecen familiares. El realizador establece un relato generoso y alegre, un encuentro entre dos personajes opuestos, que da lugar a una historia de amor, caracterizada por una admiración mutual, que sobrepasa las fronteras sociales.

Juan Cruz (Francisco Colja), joven fotógrafo de clase media alta, conoce a Sara (Yohana Pereyra) en un boliche de Córdoba, donde registra material para la futura promoción fotográfica del cantante La “Mona” Jiménez. Durante la noche, Juan Cruz, un verdadero “sapo de otro pozo” en ese baile, se deja seducir por la hermosa chica, tan diferente, casi exótica. Después de unos instantes se da cuenta que Sara huyó con su cámara, y consciente del riesgo que está por tomar, Juan Cruz decide no llamar a la policía e ir a buscarla él mismo.
Pronto, el fotógrafo se ve atrapado, en una aventura, que mezcla tráfico de droga, fiestas, peleas, persecuciones automovilísticas y hasta un secuestro fallido.



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